7 áreas de tu vida que se ven perjudicadas si tu relación de pareja está estancada

¿Sabías que tu relación de pareja funciona como un termómetro para el resto de áreas de tu vida? Las consecuencias de una relación de pareja que no avanza se ven claramente en las otras esferas de tu vida, y actúan como chivatos para que tú te des cuenta de que algo no va bien.

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¿Conoces el efecto mariposa?

Es ese fenómeno que dice que el batir de las alas de una mariposa en una parte del mundo puede provocar un huracán en otra parte.

Con las diferentes áreas de tu vida (amistades, trabajo, físico, estado emocional, familia…) pasa lo mismo.

Si una de estas se tambalea, tiene efecto directo en las demás áreas.

En concreto, el área de la relación de pareja es uno de los cimientos más importantes de la sociedad y existe una influencia social que nos presiona a tener que aspirar a satisfacer el canon de una relación perfecta y una familia unida.

Sí, me refiero al “felices para siempre” de las películas de Disney.

Vamos, reconócelo.

Te encanta esa idea.

Y no te culpo, a mí también me fascina.

El problema viene cuando no cumples con esas expectativas.

Lo que ocurre la mayoría de las veces.

Y son estas expectativas las que provocan una sensación de fracaso cuando sientes que tu relación no va como debería de ir y que no es así como te lo imaginabas cuando decías “para siempre”.

Además de esa sensación de fracaso, te sientes frustrada porque no sabes a quién puedes recurrir para que arroje un poco de luz a la situación.

Ves a tu alrededor que hay parejas que están peor y que todavía aguantan juntos… Entonces puedes llegar a pensar que es el estado normal de una relación de pareja cuando ya llevan un tiempo juntos.  

Puede que sientas que de momento no estás tan “desesperada” como para ir a terapia de pareja (aunque no es necesario estarlo para acudir a donde un profesional).

Pero tampoco te sientes cómoda comentando tu situación a tus amigas.

No quieres que piensen que tu “relación perfecta” se ha ido al garete.

Todo este remolino de emociones afecta a las demás áreas de tu vida.

De eso ya te has dado cuenta.

Pero, al igual que en el dilema del huevo y la gallina, no sabes exactamente cuál es la causa y cuál la consecuencia.

En las próximas líneas te cuento 7 áreas de tu vida que se pueden ver afectadas por los problemas en tu relación de pareja.

¡Comencemos!


1. Sientes que estás estancada en tu vida y cada día tienes menos ilusión

Una de las primeras áreas de tu vida que se ve afectada por un conflicto de pareja es a la esfera emocional.

No estás bien emocionalmente.

Eso está claro.

¿Pero qué consecuencias directas tiene en tu estado emocional?

Cada uno reacciona de una manera distinta ante la inestabilidad emocional, algunas personas se vuelven irritables y reaccionan negativamente ante cualquier situación. Otras personas se cierran en sí mismas esperando que todo el mogollón pase.

Pero, si la situación de conflicto se alarga indefinidamente, meses o incluso años, empieza a manifestarse la falta de alegría por vivir.

Puede que tengas menos ilusión de empezar el día y que te de pereza levantarte cada mañana.

Quizás te de pereza todo.

Aunque tu vida la componen muchas áreas, parece que la mala relación con tu pareja ha infectado las demás esferas, por lo que sientes que tu vida está estancada.

Que no va hacia atrás ni hacia delante.

Todos los días te parecen iguales y acabas viviendo como un autómata.

Haces todo lo que la sociedad espera de ti en la vida, pero un día te preguntas qué sentido tiene hacerlo si no lo disfrutas.


2. Empiezas a sentir pequeñas molestias físicas en tu cuerpo a causa del estrés

El estrés suele asociarse al trabajo. Este origen existe y afecta a muchas personas en la sociedad, pero no es el único que explica por qué sufrimos estrés en nuestra vida.

En efecto.

Las relaciones sentimentales también producen estrés.

Cuando hay conflictos sin resolver o sientes que tarde o temprano vas a explotar, se produce estrés.

Cuando sientes que tú eres la culpable por haber actuado mal, o por haber dicho un comentario faltón y fuera de lugar, tu Ego se revuelve (a no ser que lo hayamos trabajado un poco) ante la posibilidad de tener que reconocer que la has cagado...

Todo este cocktail de emociones te inquieta, generando nerviosismo interior y ansiedad.

¿Puedes adivinar cuál es el mecanismo más utilizado para calmar la ansiedad?

Comer.

La consecuencia más obvia es que puedes generar exceso de peso, pero la realidad es que, aunque este no sea tu caso, adoptar el hábito de comer cada vez que te sientas inquieta no solucionará el problema, ni conllevará ningún beneficio.

Concretamente, aquellas personas que por su personalidad y carácter les cuesta más dar el paso y decir cómo se sienten, son las que más sufren ansiedad por comer. En muchos casos puede que incluso pasen meses hasta que se atrevan a hacerlo y mientras tanto habrán almacenado ese conflicto en su tripa.

Muchas personas sienten un deseo irrechazable por comer alimentos azucarados y lácteos. Pero también hay casos en los que además de sentirse herida se busca revancha, y aparecen deseos por llenar la tripa de carne, sabores picantes y ácidos.

Por si esto fuera poco, el estrés también afecta a la calidad del sueño.

Y podría producir, además de insomnio, otras consecuencias menos obvias, por ejemplo, un sueño no reparador o contracturas por en el cuerpo.

En conclusión, siempre que un factor genere estrés, puede desencadenar muchos desequilibrios físicos y energéticos que, aunque aparentemente no tengan conexión, están estrechamente relacionados.


3. Te sientes insegura y no crees en ti misma

Como una cascada, los efectos emocionales y físicos de esta situación que estás viviendo afectan a tu autoestima.

Desde hace tiempo sientes que no hay atracción sexual en tu relación de pareja y los intentos de atraer su atención poniéndote guapa han caído en saco roto.

Esto te hace sentir insegura con respecto a tu cuerpo, y hasta puedes llegar a creerte que eres fea.

Puede que no te sientas guapa. Y ni siquiera te apetezca prepararte.

Tampoco te apetece que te vean así: cansada, ojerosa y sin la sonrisa puesta en tu cara.

No tienes energía y no te apetece cuidarte, ya sea peinándote o haciendo ejercicio, por ejemplo.

Sólo quieres olvidarte de tus problemas.

Y aunque no lo creas, ese deseo de no querer levantarte de la cama y preferir pasarte el día durmiendo puede significar que ahora mismo no sabes cómo enfrentarte a tu situación y prefieres no vivirla.

Esta situación es complicada y, desde luego, la solución no consiste en forzarte a cuidar tu físico por el qué dirán.

La solución tampoco está en simular que todo está bien, ¿verdad?

Aunque consigas engañar a los demás, no puedes engañarte a ti misma.

Si esta es tu situación, desde luego que lo que no quiero es añadirte más presión, pero si estás leyendo esto es porque buscas también una solución.

Para salir del bucle de negativismo en el que estás, sólo puedes hacer una cosa: empezar por comprender lo que te está pasando realmente.


4. Baja tu rendimiento en el trabajo y no consigues separar tu vida personal y la profesional

Te cuesta concentrarte en el trabajo.

El café ya no es tu salvación.

Tu capacidad de memorización se ha visto reducida, y cuando te pones a trabajar, ya no te sientes con la misma cantidad energía que tenías en el pasado.

Incluso a veces, fruto de estar a mil cosas, aunque te estén hablando no escuchas al que tienes delante.

Estás quemada, con ganas de terminar tu jornada laboral y echar la siesta.

Te sientes irritada con tu pareja. De mal humor.

Pero como buena profesional que eres, te auto convences de que no te va a afectar. Vas a ser igual de productiva que siempre, ¿no?

Si tienes una voluntad de hierro y de verdad consigues separar personal y profesional, te felicito.

De verdad, me encantaría ser capaz de hacerlo.

Pero en mi caso (y en el de la mayoría de los mortales) cuando algo me ronda la cabeza, por ejemplo, una discusión con mi pareja, no puedo dejar de darle vueltas.

Y más vueltas.

Según un estudio de la Universidad de California se calcula que una persona tiene aproximadamente 60.000 pensamientos en un día, de los cuales el 94 % se repiten y el 80 % son negativos.

Y esto refleja 3 conclusiones importantes:

  1. Para tu mente esos pensamientos son muy importantes
  2. Están relacionados con temas que están sin resolver
  3. Mientras intentas llevar a cabo esa tarea que tanto te importa, al menos otros 20 pensamientos pululan por tu cabeza


Teniendo esto en cuenta, ¿empiezas a entender por qué te sientes saturada?

Por eso, la solución no reside en intentar ignorar esos pensamientos…  

Eso ya lo has intentado en estos años y no funciona.


5. Te aíslas de tus familiares y amigas por miedo a que sepan que tu relación no va del todo bien

A las personas nos encanta opinar.

Y por mucho que nos cueste reconocerlo, juzgamos a los demás constantemente, mayormente de una forma negativa.

Sobre todo, las mujeres.

¡Nos juzgamos constantemente entre nosotras!

Dime sinceramente si alguna vez has dicho o has pensado algo así sobre una amiga tuya:

“¡Cuánto ha engordado ¡” “Ese vestido le queda fatal...” “Su novio es feísimo” ...

Además de las opiniones con respecto al físico (que es lo más visible), hay una opinión más sutil, y tiene que ver con cómo se siente la persona interiormente, es decir, las emociones.

Concretamente las emociones que más juzgamos son las negativas: tristeza, irritación, odio, etcétera.

Cuando tienes problemas con tu pareja, se te nota tanto en lo físico como emocionalmente, y sinceramente, no te da la real gana de que te juzguen por tu físico.

Y que te pregunten “¿qué tal con tu novio?” te da pavor.

En mi experiencia, no hay muchas amigas o familiares (ni personas en general) que realmente te escuchen y quieran ayudarte sin juzgarte.

La mayoría, cuando queda con las amigas es para pasar un buen rato, quieren estar con personas alegres, reírse y pasárselo bien. Por eso, si estás realmente mal, tienes que actuar según tu papel y cumplir el rol que se espera de ti.

Y lo mismo pasa con la familia.

No es de extrañar, suficiente tenemos cada uno con nuestros problemas como para estar escuchando los de los demás un sábado por la tarde.

En definitiva, cuando te sientes realmente mal con tu pareja no tienes cuerpo para fingir que estás de puta madre.

Te encuentras dolida, incluso avergonzada por lo que está ocurriendo y porque no sabes cómo arreglarlo.

La opción segura es quedarte en casa… prefieres distraerte viendo una serie que sentir que te puedan juzgar o puedan hacerte una pregunta que no quieres contestar.

Salir de este bucle es difícil porque con cada ciclo semanal te encuentras más atrapada en casa.


6. Dejas de dedicarles tiempo a tus hobbies y pasiones

Al igual que te pasa con tu familia y amigos, no te apetece dedicar tiempo a tus hobbies.

Por lo problemas físicos antes mencionados, no descansas bien.

En el trabajo, estás cansada y tu productividad baja. Lo que se traduce en que tienes que invertir más tiempo para hacer una tarea.

No tienes mucha energía para cuando llega la tarde.

Y debido al cansancio y el trabajo extra que te llevas a casa por no haberlo terminado a tiempo, empiezas a dejar tu tiempo de ocio a un lado.

Quizás hayas dejado de ir a las clases de Pilates desde hace unas semanas.

Los fines de semana, puede que priorices dormir más tiempo y estar tranquila en casa a hacer otro tipo de actividades que requieran más energía.

También puede ocurrir que te sientas tan absorbida por la influencia de tu pareja, que te has olvidado de los hobbies con los que disfrutabas en el pasado.

Estoy hablando de esa actividad que tantas ganas tenías de hacer y al final no has hecho porque en su lugar, has preferido un plan para hacer juntos. O porque a tu pareja no le parecía bien que la hicieras...

Tu mundo se hace más pequeño, y las áreas de tu vida se reducen hasta que sólo queda la esfera sentimental (que no va muy bien) y la profesional.


7. Empiezas a fijarte en otros hombres de tu alrededor de una forma erótico-romántica

Has dejado de lado otras áreas de tu vida que se han visto afectadas por tus conflictos de pareja, pero, ¿qué pasa con la esfera sentimental?

Tener una pareja tiene muchos beneficios para tu vida y estando los dos en un estado sano (tanto físico, mental y espiritual) puede llegar a ser tu mejor recurso para desarrollarte en tu vida.

Pero, ¿qué ocurre si no estás bien con tu pareja?

Ya no tienes tan claro que tu pareja actual sea la ideal para ti, por lo tanto, automáticamente empiezas a pensar en otras posibilidades.

¿Has pensado en tener un lío con alguien cercano como el profesor de defensa personal o el monitor del gimnasio?

¿Empiezas a fijarte más en los hombres que rodean tu vida?

Tener este tipo de pensamientos te hace sentir culpable.  

Empiezas a barajar otras posibilidades en tu mente. Otras relaciones de pareja.

Pero no estás preparada.

Sabes que puedes hacer algo más por tu relación actual. 

Pero no sabes el qué.

Todas estas consecuencias apuntan al inicio de una crisis de pareja.

¿Sabías que crisis también significa oportunidad?

La oportunidad para despertar del letargo y ponerte de una vez por todas manos a la obra para revivir tu relación de pareja y recuperar el amor que siempre has deseado sentir.

La buena noticia es que por muy mal que te parezca tu situación actual, puedes cambiarla muy rápidamente. Estate atenta porque en el próximo articulo te cuento cuáles son las claves principales para solucionar esta situación y reanimar tu relación de pareja con sencillos métodos.

¡Hasta pronto!

Ane

1. Sientes que estás estancada en tu vida y cada día tienes menos ilusión

Una de las primeras áreas de tu vida a la que afecta un conflicto de pareja es a la esfera emocional.

No estás bien emocionalmente.

Eso lo tienes claro.

¿Pero qué consecuencias directas tiene en tu estado emocional?

Cada uno reacciona de una manera distinta ante la inestabilidad emocional, algunas personas se vuelven irritables y reaccionan negativamente ante cualquier situación. Otras personas se cierran en sí mismas esperando que todo el mogollón pase.

Pero, si la situación de conflicto se alarga indefinidamente, meses o incluso años, empieza a manifestarse la falta de alegría por vivir.

Puede que tengas menos ilusión de empezar el día y que te de pereza levantarte cada mañana.

Quizás te de pereza todo.

Aunque tu vida la componen muchas áreas, parece que la mala relación con tu pareja ha infectado las demás esferas, por lo que sientes que tu vida está estancada.

Que no va hacia atrás ni hacia delante.

Todos los días te parecen iguales y acabas viviendo como un autómata.

Haces todo lo que la sociedad espera de ti en la vida, pero un día te preguntas qué sentido tiene hacerlo si no lo disfrutas.

¿Sabías que tu relación de pareja funciona como un termómetro para el resto de áreas de tu vida? Las consecuencias de una relación de pareja que no avanza se ven claramente en las otras esferas de tu vida, y actúan como chivatos para que tú te des cuenta de que algo no va bien.
¿Sabías que tu relación de pareja funciona como un termómetro para el
resto de áreas de tu vida? Las consecuencias de una relación de pareja que
no avanza se ven claramente en las otras esferas de tu vida, y actúan como
chivatos para que tú te des cuenta de que algo no va bien.
¿Conoces el efecto mariposa?
Es ese fenómeno que dice que el batir de las alas de una mariposa en una
parte del mundo puede provocar un huracán en otra parte.
Con las diferentes áreas de tu vida (amistades, trabajo, físico, estado
emocional, familia…) pasa lo mismo.
Si una de estas se tambalea, tiene efecto directo en las demás áreas.
En concreto, el área de la relación de pareja es uno de los cimientos más
importantes de la sociedad y existe una influencia social que nos presiona a
tener que aspirar a satisfacer el canon de una relación perfecta y una
familia unida.
Sí, me refiero al “felices para siempre” de las películas de Disney.
Vamos, reconócelo.
Te encanta esa idea.
Y no te culpo, a mí también me fascina.
El problema viene cuando no cumples con esas expectativas.
Lo que ocurre la mayoría de las veces.
Y son estas expectativas las que provocan una sensación de fracaso cuando
sientes que tu relación no va como debería de ir y que no es así como te lo
imaginabas cuando decías “para siempre”.
Además de esa sensación de fracaso, te sientes frustrada porque no sabes
a quién puedes recurrir para que arroje un poco de luz a la situación.

Ves a tu alrededor que hay parejas que están peor y que todavía aguantan
juntos… Entonces puedes llegar a pensar que es el estado normal de una
relación de pareja cuando ya llevan un tiempo juntos.  
Puede que sientas que de momento no estás tan “desesperada” como para
ir a terapia de pareja (aunque no es necesario estarlo para acudir a donde
un profesional).
Pero tampoco te sientes cómoda comentando tu situación a tus amigas.
No quieres que piensen que tu “relación perfecta” se ha ido al garete.
Todo este remolino de emociones afecta a las demás áreas de tu vida.
De eso ya te has dado cuenta.
Pero, al igual que en el dilema del huevo y la gallina, no sabes exactamente
cuál es la causa y cuál la consecuencia.
En las próximas líneas te cuento 7 áreas de tu vida que se pueden ver
afectadas por los problemas en tu relación de pareja.
¡Comencemos!
1. Baja tu rendimiento en el trabajo y no consigues separar tu vida
personal y la profesional
Te cuesta concentrarte en el trabajo.
El café ya no es tu salvación.
Tu capacidad de memorización se ha visto reducida, y cuando te pones a
trabajar, ya no te sientes con la misma cantidad energía que tenías en el
pasado.
Incluso a veces, fruto de estar a mil cosas, aunque te estén hablando no
escuchas al que tienes delante.
Estás quemada, con ganas de terminar tu jornada laboral y echar la siesta.
Te sientes irritada con tu pareja. De mal humor.
Pero como buena profesional que eres, te auto convences de que no te va a
afectar. Vas a ser igual de productiva que siempre, ¿no?

Si tienes una voluntad de hierro y de verdad consigues separar personal y
profesional, te felicito.
De verdad, me encantaría ser capaz de hacerlo.
Pero en mi caso (y en el de la mayoría de los mortales) cuando algo me
ronda la cabeza, por ejemplo, una discusión con mi pareja, no puedo dejar
de darle vueltas.
Y más vueltas.
Según un estudio de la Universidad de California se calcula que una
persona tiene aproximadamente 60.000 pensamientos en un día, de los
cuales el 94 % se repiten y el 80 % son negativos.
Y esto refleja 3 conclusiones importantes:
1. Para tu mente esos pensamientos son muy importantes
2. Están relacionados con temas que están sin resolver
3. Mientras intentas llevar a cabo esa tarea que tanto te importa, al
menos otros 20 pensamientos pululan por tu cabeza
Teniendo esto en cuenta, ¿empiezas a entender por qué te sientes
saturada?
Por eso, la solución no reside en intentar ignorar esos pensamientos…  
Eso ya lo has intentado en estos años y no funciona.

1. Te aíslas de tus familiares y amigas por miedo a que sepan que tu
relación no va del todo bien
A las personas nos encanta opinar.
Y por mucho que nos cueste reconocerlo, juzgamos a los demás
constantemente, mayormente de una forma negativa.
Sobre todo, las mujeres.
¡Nos juzgamos constantemente entre nosotras!

Dime sinceramente si alguna vez has dicho o has pensado algo así sobre
una amiga tuya:
“¡Cuánto ha engordado ¡” “Ese vestido le queda fatal...” “Su novio es feísimo”
...
Además de las opiniones con respecto al físico (que es lo más visible), hay
una opinión más sutil, y tiene que ver con cómo se siente la persona
interiormente, es decir, las emociones.
Concretamente las emociones que más juzgamos son las negativas:
tristeza, irritación, odio, etcétera.
Cuando tienes problemas con tu pareja, se te nota tanto en lo físico como
emocionalmente, y sinceramente, no te da la real gana de que te juzguen
por tu físico.
Y mucho menos que te pregunten “¿qué tal con tu novio?”
En mi experiencia, no hay muchas amigas o familiares (ni personas en
general) que realmente te escuchen y quieran ayudarte sin juzgarte.
La mayoría, cuando queda con las amigas espera pasar un buen rato,
quieren estar con personas alegres, reírse y pasárselo bien. Para eso, si
estás realmente mal, tienes que actuar según tu papel y cumplir el rol que
se espera de ti.
Y lo mismo pasa con la familia.
No es de extrañar, suficiente tenemos cada uno con nuestros problemas
como para estar escuchando los de los demás un sábado por la tarde.
En definitiva, cuando te sientes realmente mal con tu pareja no tienes
cuerpo para fingir que estás de puta madre.
Te encuentras dolida, incluso avergonzada por lo que está ocurriendo y
porque no sabes cómo arreglarlo.
La opción segura es quedarte en casa… prefieres distraerte viendo una
serie que sentir que te puedan juzgar o puedan hacerte una pregunta que
no quieres contestar.
Salir de este bucle es difícil porque con cada ciclo semanal te encuentras
más atrapada en casa.

1. Empiezas a sentir pequeñas molestias físicas en tu cuerpo a causa del
estrés

El estrés suele asociarse al trabajo. Este origen existe y afecta a muchas
personas en la sociedad, pero no es el único que explica por qué sufrimos
estrés en nuestra vida.
En efecto.
Las relaciones sentimentales también producen estrés.
Cuando hay conflictos sin resolver o sientes que tarde o temprano vas a
explotar, se produce estrés.
Cuando sientes que tú eres la culpable por haber actuado mal, o un
comentario faltón y fuera de lugar, tu Ego se revuelve (a no ser que lo
hayamos trabajado un poco) ante la posibilidad de tener que reconocer que
la has cagado...
Todo este cocktail de emociones te inquieta, generando nerviosismo
interior y ansiedad.
¿Te imaginas cuál es el mecanismo más utilizado para calmar la ansiedad?
Comer.
La consecuencia más obvia es que puedes generar exceso de peso, pero la
realidad es que, aunque este no sea tu caso, adoptar el hábito de comer
cada vez que te sientas inquieta no solucionará el problema, ni conllevará
ningún beneficio.
Concretamente, aquellas personas que por su personalidad y carácter les
cuesta más dar el paso y decir cómo se sienten, son las que más sufren
ansiedad por comer. En muchos casos puede que incluso pasen meses
hasta que se atrevan a hacerlo y mientras tanto habrán almacenado ese
conflicto en su tripa.

Muchas personas sienten un deseo irrechazable por comer alimentos
azucarados y lácteos. Pero también hay casos en los que además de
sentirse herida se busca revancha, y aparecen deseos por llenar la tripa de
carne, sabores picantes y ácidos.
Por si esto fuera poco, el estrés también afecta a la calidad del sueño.
Y podría producir, además de insomnio, otras consecuencias menos obvias,
por ejemplo, un sueño no reparador o contracturas por en el cuerpo.
En conclusión, siempre que un factor genere estrés, puede desencadenar
muchos desequilibrios físicos y energéticos que, aunque aparentemente no
tengan conexión, están estrechamente relacionados.

1. Te sientes insegura y no crees en ti misma

Como una cascada, los efectos emocionales y físicos de esta situación que
estás viviendo afectan a tu autoestima.
Desde hace tiempo sientes que no hay atracción sexual en tu relación de
pareja y los intentos de atraer su atención poniéndote guapa han caído en
saco roto.
Esto te hace sentir insegura con respecto a tu cuerpo, y hasta puedes llegar
a creerte que eres fea.
Puede que no te sientas guapa. Y ni siquiera te apetezca prepararte.
Tampoco te apetece que te vean así: cansada, ojerosa y sin la sonrisa
puesta en tu cara.
No tienes energía y no te apetece cuidarte, ya sea peinándote o haciendo
ejercicio, por ejemplo.
Sólo quieres olvidarte de tus problemas.
Y aunque no lo creas ese deseo de no querer levantarte de la cama y
preferir pasarte el día durmiendo puede significar que ahora mismo no
sabes cómo enfrentarte a tu situación y prefieres no vivirla.
Esta situación es complicada y, desde luego, la solución no consiste en
forzarte a cuidar tu físico por el qué dirán.

La solución tampoco está en simular que todo está bien, ¿verdad?
Aunque consigas engañar a los demás, contigo no funciona.
Si esta es tu situación, desde luego que lo que no quiero es añadirte más
presión, pero si estás leyendo esto es porque buscas también una solución.
Para salir del bucle de negativismo en el que estás, sólo puedes hacer una
cosa: empezar por comprender lo que te está pasando realmente.

1. Dejas de dedicarles tiempo a tus hobbies y pasiones.
Al igual que te pasa con tu familia y amigos, no te apetece dedicar tiempo a
tus hobbies.
Por lo problemas físicos antes mencionados, no descansas bien.
En el trabajo, estás cansada y tu productividad baja. Lo que se traduce en
que tienes que invertir más tiempo para hacer una tarea.
No tienes mucha energía para cuando llega la tarde.
Y debido al cansancio y el trabajo extra que te llevas a casa por no haberlo
terminado a tiempo, empiezas a dejar tu ocio a un lado.
Quizás hayas dejado de ir a las clases de Pilates desde hace unas semanas.
Los fines de semana, puede que priorices dormir más tiempo y estar
tranquila en casa a hacer otro tipo de actividades que requieran más
energía.
También puede ocurrir que te sientas tan absorbida por la influencia de tu
pareja, que te has olvidado de los hobbies con los que disfrutabas en el
pasado.
Estoy hablando de esa actividad que tantas ganas tenías de hacer y al final
no la has podido hacer porque en su lugar, has preferido un plan para
hacer juntos. o porque a tu pareja no le parecía bien que la hicieras...

Tu mundo se hace más pequeño, y las áreas de tu vida se reducen hasta
que sólo queda la esfera sentimental (que no va muy bien) y la profesional.

1. Sientes que estás estancada en tu vida y cada día tienes menos
ilusión
Una de las primeras áreas de tu vida a la que afecta un conflicto de pareja
es a la esfera emocional.
No estás bien emocionalmente.
Eso lo tienes claro.
¿Pero qué consecuencias directas tiene en tu estado emocional?
Cada uno reacciona de una manera distinta ante la inestabilidad emocional,
algunas personas se vuelven irritables y reaccionan negativamente ante
cualquier situación. Otras personas se cierran en sí mismas esperando que
todo el mogollón pase.
Pero, si la situación de conflicto se alarga indefinidamente, meses o incluso
años, empieza a manifestarse la falta de alegría por vivir.
Puede que tengas menos ilusión de empezar el día y que te de pereza
levantarte cada mañana.
Quizás te de pereza todo.
Aunque tu vida la componen muchas áreas, parece que la mala relación
con tu pareja ha infectado las demás esferas, por lo que sientes que tu vida
está estancada.
Que no va hacia atrás ni hacia delante.
Todos los días te parecen iguales y acabas viviendo como un autómata.
Haces todo lo que la sociedad espera de ti en la vida, pero un día te
preguntas qué sentido tiene hacerlo si no lo disfrutas.

1. Empiezas a fijarte en otros hombres de tu alrededor de una forma
erótico-romántica
Has dejado de lado otras áreas de tu vida que se han visto afectadas por
tus conflictos de pareja, pero, ¿qué pasa con la esfera sentimental?

Tener una pareja tiene muchos beneficios para tu vida y estando los dos en
un estado sano (tanto físico, mental y espiritual) puede llegar a ser tu mejor
recurso para desarrollarte en tu vida.
Pero, ¿qué ocurre si no estás bien con tu pareja?
Ya no tienes tan claro que tu pareja actual sea la ideal para ti, por lo tanto,
automáticamente empiezas a pensar en otras posibilidades.
¿Has pensado en intentar tener un lío con alguien cercano como el profesor
de defensa personal o el monitor del gimnasio?
¿Empiezas a fijarte más en los hombres que rodean tu vida?
Tener este tipo de pensamientos te hace sentir culpable.  

¿Qué ocurre cuando empiezas a plantearte tener una aventura?
Empiezas a barajar otras posibilidades en tu mente. Otras relaciones de
pareja.
Pero no estás preparada.
Sabes que puedes hacer algo más.
Pero no sabes el qué.

Todas estas consecuencias apuntan al inicio de una crisis de pareja.
¿Sabías que crisis también significa oportunidad?
La oportunidad para despertar del letargo y ponerte de una vez por todas
manos a la obra para revivir tu relación de pareja y recuperar el amor que
siempre has deseado sentir.
La buena noticia es que por muy mal que te parezca tu situación actual,
puedes cambiarla muy rápidamente. Estate atenta porque en el próximo
articulo te cuento cuáles son las claves principales para solucionar esta
situación y reanimar tu relación de pareja con sencillos métodos.
¡Hasta pronto!
Ane
7 áreas de tu vida que se ven perjudicadas si tu relación de pareja está estancada
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Sobre Ane Yusta

¡Holaa! Soy Ane Yusta, emprendedora y apasionada de la sexualidad. Desde las primeras relaciones y experiencias sexuales, he pensado que tenía que haber algo más. Por eso, ahora me dedico a investigar ese "más" junto con mi pareja actual. Quiero contarte todo lo que hemos aprendido sobre sexualidad y vida en pareja para que tú también consigas la relación de pareja que deseas. ¿Me acompañas?