​¿Sabías que en chino la palabra crisis tiene dos significados? Crisis y oportunidad. Como las dos caras de una misma moneda, puedes ver la parte positiva o la parte negativa. Descubre la otra cara de la moneda con las claves que te cuento a continuación.

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Una relación de pareja que se encuentre en punto muerto o que no avanza está irremediablemente en crisis.

Esta crisis puede estar a la vista o puede que esté de incógnito.

Hay muchas parejas que “llevan la profesión por dentro”, es decir, que a primera vista y en compañía de otras personas parecen la pareja perfecta, pero en realidad su relación está más fría que el polo norte.

Otras parejas más explosivas dejan ver que no están pasando por un buen momento y la situación es tan insostenible que saltan hasta delante de sus familiares y amigos.

Seguro que conoces ejemplos a tu alrededor de los dos tipos de parejas, ¿verdad?

Aunque en un principio pueda parecerte que estar en crisis es malo, la verdad es que es una oportunidad inigualable para dar un salto adelante como pareja y solucionar vuestras diferencias para obtener de una vez por todas la relación de pareja que los dos anheláis.

Las siguientes claves te permitirán mejorar tu relación de pareja desde hoy mismo.

¿Estás preparada?



1. Asume tu parte de responsabilidad en el problema

Cuando surge un conflicto o una discusión es normal que una de las partes tome la parte activa y la otra la parte pasiva, como ya expliqué en el articulo anterior.

La parte activa es la persona que sufre abiertamente por la situación, la que se enfada (para que tú me entiendas). La pasiva es la que en medio de la tormenta parece que está en calma y hace como si nada estuviera pasando.

Normalmente las mujeres solemos adoptar el papel activo ya que somos las que primero captamos la emoción.

¡Menuda novedad!

Las mujeres tenemos esa sensibilidad, simplemente captamos las emociones antes que los hombres.

Esto es así.

Es por esto que empiezas a preocuparte cuando tu intuición te dice que algo no va bien, aunque no sepas exactamente lo que es.

Esto es completamente normal.

De hecho, es lo natural.

Siendo la primera en darse cuenta de lo que pasa, es muy fácil caer en el papel de víctima y echarle la culpa al otro (que todavía no se ha enterado de la misa la media).

Deja de culparte por todo lo malo que os está ocurriendo.

Deja de culpar a tu pareja por todo lo que sucede.


Además, ¿qué es eso de tener o no la culpa?

Cada uno tenemos un caleidoscopio emocional distinto además de millones de experiencias almacenadas en nuestro cerebro que funcionan a modo de filtro para actuar de una manera específica.

Ante tantas variables, es un poco presuntuoso pensar que podemos determinar quién ha empezado a “pegar”, ¿no?

Los dos sois los responsables de cualquier cosa que suceda en vuestra relación de pareja.  

Asumir la responsabilidad que tienes como integrante de tu relación de pareja significa entender cuál ha sido la verdadera razón por la que te has enfadado y has reaccionado de cierta manera.

Empieza por explorar tus emociones y experiencias pasadas que han influido en ti en esa situación en concreto en la que ha surgido el conflicto.

Sigue por entender por qué tu pareja actúa de forma determinada en situaciones concretas y por qué toma acciones que parecen ilógicas.

Entiende el filtro con el que tú ves la vida, y entiende que tu pareja tiene y actúa con un filtro distinto al tuyo.



2. Aprende a comunicarte de una manera eficaz


La comunicación es uno de los pilares más importantes de una relación sea cual sea la naturalidad de la misma.

Con la convivencia, surgen muchas discusiones y problemillas que, si no se atajan con efectividad, se convierten en un gran problema.

Tú eso ya lo sabes.

Una de las maneras más sencillas para comunicarte empáticamente con tu pareja y trabajar la cercanía es la comunicación asertiva.

Qué nombre más raro, pensé yo la primera vez que escuché la palabra “asertiva”.

En este tipo de comunicación la interlocutora (o interlocutor) expresa su punto de vista de una manera clara y con respeto hacia la otra persona.

Hasta que aprendí a comunicarme de manera asertiva, siempre que entraba en debate con mi pareja, así como con familia y amigos, caía en hacer ataques personales, críticas y reproches hacia los demás.

Me ponía agresiva.

Y yo que soy de sangre caliente, casi siempre acababa cagándola.

El resultado era que muchas veces “hablaba sin pensar” y “decía cosas que no quería decir”.

Y te puedo asegurar que esto es lo que hace la mayoría cuando discute en un ámbito coloquial.

Esta actitud es exactamente lo que tienes que evitar.

Mediante la comunicación asertiva se busca una comunicación basada en la autorreferencia, es decir, expresar los sentimientos propios desde un punto de vista personal.

Para entender este concepto es importante recalcar primero que ante una misma situación cada persona la procesa mediante sus propios filtros mentales, que son las experiencias vividas, las creencias, valores y los elementos que componen nuestra psique.

Tras pasar por estos filtros, emitimos un juicio: esto está bien, o esto está mal.

Lo que olvidas es que la otra persona puede haber realizado un juicio distinto al que has hecho tú.

Dar por hecho que tu pareja tiene los mismos estándares de entendimiento que tú (experiencia, creencias, valores) crea una expectativa falsa de que los dos vais a entender algo de la misma manera, y es por eso que surgen los conflictos.

Mediante la comunicación asertiva puedes decir lo que piensas siempre que quieras sin atacar o dañar a la otra persona, lo que fomenta el acercamiento entre los interlocutores y la disolución del posible conflicto.

Parece fácil, ¿verdad?

La dificultad reside en que tienes que actuar en el momento de calentón, precisamente, cuando tiendes a actuar como un autómata.

Parar la inercia de entrar al trapo y discutir como si no hubiera un mañana es difícil (confesión de una discutidora profesional).

Pero te aseguro que la recompensa lo vale.



3. Reserva tiempo para hacer el amor


Al inicio de las relaciones el sexo es espontáneo, y no es necesario reservar un tiempo específico para hacer el amor con tu pareja ya que simplemente surge en el momento adecuado para ambos.

¡Qué tiempo aquellos!

Ahora tienes más obligaciones y responsabilidades los dos trabajáis y llegáis a casa cansados, si le sumas el tiempo que le dedicas a tus hijos u otros familiares, el tiempo que le dedicas a cocinar y comer, y si además tienes alguna actividad o vas al gimnasio…

¡No tienes tiempo ni espacio para el sexo!

Tienes una agenda tan apretada y un día a día tan ocupado que es físicamente imposible que el sexo sea algo espontáneo.

Las relaciones sexuales suelen darse por hecho en las relaciones de pareja y en contadas ocasiones se reserva un tiempo específico para practicarlas.

Si dedicas un tiempo para comer, trabajar o hacer deporte, ¿por qué no para hacer el amor?

Es prioritario dedicar tiempo a hacer el amor y amaros, puedes empezar por reservar un par de horas para hacer un masaje, quizá prefieras daros un baño los dos juntos o daros unos mimos antes de dormiros.

Sea como sea, reserva ese tiempo para dedicároslo y verás como la pasión regresa poco a poco a vuestra relación.

Coge tu agenda.

Escoge un día, una hora y apunta lo siguiente: sexo.

O dibuja un corazoncito.

Lo que sea.

Pero reserva tiempo en tu agenda.

Una vez recuperada la pasión, verás que el sexo vuelve a ser un poco más espontáneo que ahora, pero no te asegures y…

¡Sigue dedicándole tiempo!



4. Vuelve a retomar un hobby o afición en común

Al inicio de la relación, es normal compartir mucho tiempo con tu pareja y hacer casi todo juntos.

Pero a medida que pasa el tiempo, esas actividades que al principio parecían mágicas pasan a ser aburridas y rutinarias o simplemente dejas de hacerlas.

¿No echas de menos las excursiones que hacíais?

Lo que te une a tu pareja (así como al resto de seres humanos) es en gran medida el tiempo de calidad que pasáis juntos.


Esta crisis puede estar a la vista o puede que

​​Os une el tiempo de calidad que pasáis juntos y la rutina no es siempre tiempo de calidad

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​La rutina del día a día no siempre es tiempo de calidad y es imprescindible compartir tiempo de ocio para desarrollar tu relación de pareja.

Por eso, uno de los errores es dejar de hacer aquellas actividades que os unían como pareja, ya sea ir a hacer las compras al supermercado, cocinar juntos, ir al cine una vez a la semana o hacer una excursión al campo.

Además, hoy en día existe una gama amplísima de ocio, puedes pasarlo bien probando nuevas actividades: una sala de escape, deportes, clases de salsa juntos, probar comidas exóticas…

Elige una actividad.

Ahora.

Y propónsela a tu pareja.

Estas actividades compartidas son imprescindibles para mantener la conexión en la relación de pareja a través del tiempo.

Al empezar a compartir más tiempo de calidad juntos, la complicidad incrementará y verás rápidamente cómo sientes que la conexión se vuelve más fuerte.

También puedes sentir que compartes demasiado con tu pareja y que no te queda tiempo para ti misma.

En cualquiera de los dos casos, la clave es dedicar tiempo a realizar actividades en pareja, así como para desarrollar tus propias pasiones.



5. Comprende cuál es el estado de tu relación de pareja y llega a la raíz del problema

La relación que has tenido en tu infancia con tus padres influye directamente en las relaciones de pareja que tengas en tu vida.

Inconscientemente estarás buscando ese amor que tus padres no te dieron, y en cierta manera, elegirás a tus parejas dependiendo de la relación que hayas tenido con tu padre y tu madre, e intentarás imitar esa relación. 

Suena un poco espeluznante.

Lo sé.

Pero es que el amor de padre y madre a hijos, es el amor que conocemos en los primeros años de nuestra vida y es decisivo para formar nuestra psique (que se forma hasta los 7 años). 

La relación que tuviste con tu padre y tu madre en la infancia, marca e influye tus relaciones futuras

La relación que tuviste con tu padre y tu madre en la adolescencia, marca e influye tus relaciones futuras de tu vida
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Además, la mayoría de las reacciones que tienes ante una situación específica son involuntarias y tienen su origen en el subconsciente.

¿Cuántas veces has hecho una montaña de un grano de arena?

Para muchas parejas “tonterías” se convierten el motivo de crisis y separación.

Empezar a entender lo que sucede en tu inconsciente es una de las maneras más rápidas para comprenderte a ti misma y a tu pareja, así como el estado actual de vuestra relación.

Si no empiezas a tener en cuenta que hay algo más (tu subconsciente), que guía tus decisiones, te estarás quedando en la superficie del problema.

Por lo que serás incapaz de comprender lo que sucede en tu relación de pareja.

A día de hoy existen libros que hablan sobre el tema, y también puedes investigar en internet acerca de cómo tu subconsciente te hace actuar de una manera específica.

Hay mucha información que te ayudará de base para empezar a construir una relación más verdadera con tu pareja.

Aunque si quieres tomar el camino más directo, es imprescindible contar con ayuda de profesionales con experiencia propia que puedan guiarte y hacerte ver lo que realmente está pasando en tu relación, de donde vienen tus expectativas, el rol que te exiges a ti misma y a tu pareja para tener una “relación perfecta”.

Yo te recomiendo que cojas el camino más directo.

Si te interesa, te presento nuestro programa Cómo Volver a Enamorarte de tu Pareja, con el que en unas semanas aprenderás sobre tu inconsciente y cómo afecta a tu relación de pareja y darás los primeros pasos para crear de una vez la relación de pareja que deseas.

Haz clic AQUÍ para conocer más y saber si este programa es para ti.


¡Nos vemos dentro!

Ane

Í
Consigue revivir tu relación de pareja con estas 5 claves que puedes aplicar desde hoy mismo

¿Sabías que en chino la palabra crisis tiene dos significados? Crisis y oportunidad. Como las dos caras de una misma moneda, puedes ver la parte positiva o la parte negativa. Descubre la otra cara de la moneda con las claves que te cuento a continuación.

Una relación de pareja que se encuentre en punto muerto o que no avanza está irremediablemente en crisis.

Esta crisis puede estar a la vista o puede que esté de incógnito.

Hay muchas parejas que “llevan la profesión por dentro”, es decir, que a primera vista y en compañía de otras personas parecen la pareja perfecta, pero en realidad su relación está más fría que el polo norte.

Otras parejas más explosivas dejan ver que no están pasando por un buen momento y la situación es tan insostenible que saltan hasta delante de sus familiares y amigos.

Seguro que conoces ejemplos a tu alrededor de los dos tipos de parejas, ¿verdad?

Aunque en un principio pueda parecerte que estar en crisis es malo, la verdad es que es una oportunidad inigualable para dar un salto adelante como pareja y solucionar vuestras diferencias para obtener de una vez por todas la relación de pareja que los dos anheláis.

Las siguientes claves te permitirán mejorar tu relación de pareja desde hoy mismo.

¿Estás preparada?

Asume tu parte de responsabilidad en el problema

Cuando surge un conflicto o una discusión es normal que una de las partes tome la parte activa y la otra la parte pasiva, como ya expliqué en el articulo anterior.

La parte activa es la persona que sufre abiertamente por la situación, la que se enfada (para que tú me entiendas). La pasiva es la que en medio de la tormenta parece que está en calma y hace como si nada estuviera pasando.

Normalmente las mujeres solemos adoptar el papel activo ya que somos las que primero captamos la emoción.

¡Menuda novedad!

Las mujeres tenemos esa sensibilidad, simplemente captamos las emociones antes que los hombres.

Esto es así.

Es por esto que empiezas a preocuparte cuando tu intuición te dice que algo no va bien, aunque no sepas exactamente lo que es.

Esto es completamente normal.

De hecho, es lo natural.

Siendo la primera en darse cuenta de lo que pasa, es muy fácil caer en el papel de víctima y echarle la culpa al otro (que todavía no se ha enterado de la misa la media).

Deja de culparte por todo lo malo que os está ocurriendo.

Deja de culpar a tu pareja por todo lo que sucede.

Además, ¿qué es eso de tener o no la culpa?

Cada uno tenemos un caleidoscopio emocional distinto además de millones de experiencias almacenadas en nuestro cerebro que funcionan a modo de filtro para actuar de una manera específica.

Ante tantas variables, es un poco presuntuoso pensar que podemos determinar quién ha empezado a “pegar”, ¿no?

Los dos sois los responsables de cualquier cosa que suceda en vuestra relación de pareja.  

Vamos, que no estás en parvulario.

Asumir la responsabilidad que tienes como integrante de tu relación de pareja significa entender cuál ha sido la verdadera razón por la que te has enfadado y has reaccionado de cierta manera.

Empieza por explorar tus emociones y experiencias pasadas que han influido en ti en esa situación en concreto en la que ha surgido el conflicto.

Sigue por entender por qué tu pareja actúa de forma determinada en situaciones concretas y por qué toma acciones que parecen ilógicas.

Entiende el filtro con el que tú ves la vida, y entiende que tu pareja tiene y actúa con un filtro distinto al tuyo.

Aprende a comunicarte de una manera eficaz

La comunicación es uno de los pilares más importantes de una relación sea cual sea la naturalidad de la misma.

Con la convivencia, surgen muchas discusiones y problemillas que, si no se atajan con efectividad, se convierten en un gran problema.

Tú eso ya lo sabes.

Una de las maneras más sencillas para comunicarte empáticamente con tu pareja y trabajar la cercanía es la comunicación asertiva.

Qué nombre más raro, pensé yo la primera vez que escuché la palabra “asertiva”.

Me quería sonar de algo, pero no tenía ni idea.

En este tipo de comunicación la interlocutora (o interlocutor) expresa su punto de vista de una manera clara y con respeto hacia la otra persona.

Hasta que aprendí a comunicarme de manera asertiva, siempre que entraba en debate con mi pareja, así como con familia y amigos, caía en hacer ataques personales, críticas y reproches hacia los demás.

Me ponía agresiva.

Y yo que soy de sangre caliente, casi siempre acababa cagándola.

El resultado era que muchas veces “hablaba sin pensar” y “decía cosas que no quería decir”.

Y te puedo asegurar que esto es lo que hace la mayoría cuando discute en un ámbito coloquial.

Esta actitud es exactamente lo que tienes que evitar.

Mediante la comunicación asertiva se busca una comunicación basada en la autorreferencia, es decir, expresar los sentimientos propios desde un punto de vista personal.

Para entender este concepto es importante recalcar primero que ante una misma situación cada persona la procesa mediante sus propios filtros mentales, que son las experiencias vividas, las creencias, valores y los elementos que componen nuestra psique.

Tras pasar por estos filtros, emitimos un juicio: esto está bien, o esto está mal.

Lo que olvidas es que la otra persona puede haber realizado un juicio distinto al que has hecho tú.

Dar por hecho que tu pareja tiene los mismos estándares de entendimiento que tu (experiencia, creencias, valores) crea una expectativa falsa de que los dos vais a entender algo de la misma manera, y es por eso que surgen los conflictos.

Mediante la comunicación asertiva puedes decir lo que piensas siempre que quieras sin atacar o dañar a la otra persona, lo que fomenta el acercamiento entre los interlocutores y la disolución del posible conflicto.

Parece fácil, ¿verdad?

La dificultad reside en que tienes que actuar en el momento de calentón, precisamente, cuando tiendes a actuar como un autómata.

Parar la inercia de entrar al trapo y discutir como si no hubiera un mañana es difícil (confesión de una discutidora profesional).

Pero te aseguro que la recompensa lo vale.



Reserva tiempo para hacer el amor

Al inicio de las relaciones el sexo es espontáneo, y no es necesario reservar un tiempo específico para hacer el amor con tu pareja ya que simplemente surge en el momento adecuado para ambos.

¡Qué tiempo aquellos!

Ahora tienes más obligaciones y responsabilidades los dos trabajáis y llegáis a casa cansados, si le sumas el tiempo que le dedicas a tus hijos u otros familiares, el tiempo que le dedicas a cocinar y comer, y si además tienes alguna actividad o vas al gimnasio…

¡No tienes tiempo ni espacio para el sexo!

Tienes una agenda tan apretada y un día a día tan ocupado que es físicamente imposible que el sexo sea algo espontáneo.

Las relaciones sexuales suelen darse por hecho en las relaciones de pareja y en contadas ocasiones se reserva un tiempo específico para practicarlas.

Si dedicas un tiempo para comer, trabajar o hacer deporte, ¿por qué no para hacer el amor?

Es prioritario dedicar tiempo a hacer el amor y amaros, puedes empezar por reservar un par de horas para hacer un masaje, quizá prefieras daros un baño los dos juntos o daros unos mimos antes de dormiros.

Sea como sea, reserva ese tiempo para dedicároslo y verás como la pasión regresa poco a poco a vuestra relación.

Coge tu agenda.

Escoge un día, una hora y apunta lo siguiente: hacer el amor.

O dibuja un corazoncito.

Lo que sea.

Pero reserva tiempo en tu agenda.

Una vez recuperada la pasión, verás que el sexo vuelve a ser un poco más espontáneo que ahora, pero no te asegures y…

¡Sigue dedicándole tiempo!

Vuelve a retomar un hobby o afición en común

Al inicio de la relación, es normal compartir mucho tiempo con tu pareja y hacer casi todo juntos.

Pero a medida que pasa el tiempo, esas actividades que al principio parecían mágicas pasan a ser aburridas y rutinarias o simplemente dejas de hacerlas.

¿No echas de menos las excursiones que hacíais?

Lo que te une a tu pareja (así como al resto de seres humanos) es en gran medida el tiempo de calidad que pasáis juntos.

La rutina del día a día no siempre es tiempo de calidad y es imprescindible compartir tiempo de ocio para desarrollar tu relación de pareja.

Por eso, uno de los errores es dejar de hacer aquellas actividades que os unían como pareja, ya sea ir a hacer las compras al supermercado, cocinar juntos, ir al cine una vez a la semana o hacer una excursión al campo.

Además, hoy en día existe una gama amplísima de ocio, puedes pasarlo bien probando nuevas actividades: una sala de escape, deportes, clases de salsa juntos, probar comidas exóticas…

Elige una actividad.

Ahora.

Y propónsela a tu pareja.

Estas actividades compartidas son imprescindibles para mantener la conexión en la relación de pareja a través del tiempo.

Al empezar a compartir más tiempo de calidad juntos, la complicidad incrementará y verás rápidamente cómo sientes que la conexión se vuelve más fuerte.

También puedes sentir que compartes demasiado con tu pareja y que no te queda tiempo para ti misma.

En cualquiera de los dos casos, la clave es dedicar tiempo a realizar actividades en pareja, así como para desarrollar tus propias pasiones.

Comprende cuál es el estado de tu relación de pareja y llega a la raíz del problema

La relación que has tenido en tu infancia con tus padres influye directamente en las relaciones de pareja que tengas en tu vida.

Inconscientemente estarás buscando ese amor que tus padres no te dieron, y en cierta manera, elegirás a tus parejas dependiendo de la relación que hayas tenido con tu padre y tu madre, e intentarás imitar esa relación.

Suena un poco espeluznante.

Lo sé.

Pero es que el amor de padre y madre a hijos, es el amor que conocemos en los primeros años de nuestra vida y es decisivo para formar nuestra psique (que se forma hasta los 7 años).

Además, la mayoría de las reacciones que tienes ante una situación específica son involuntarias y tienen su origen en el subconsciente.

¿Cuántas veces has hecho una montaña de un grano de arena?

Para muchas parejas “tonterías” se convierten el motivo de crisis y separación.

Empezar a entender lo que sucede en tu inconsciente es una de las maneras más rápidas para comprenderte a ti misma y a tu pareja, así como el estado actual de vuestra relación.

Si no empiezas a tener en cuenta que hay algo más (tu subconsciente) que guía tus decisiones, te estarás quedando en la superficie del problema.

Por lo que serás incapaz de comprender lo que sucede en tu relación de pareja.

A día de hoy existen muchos libros que hablan sobre el tema, y también puedes investigar en internet acerca de cómo tu subconsciente te hace actuar de una manera específica.

Hay mucha información que te ayudará de base para empezar a construir una relación más verdadera con tu pareja.

Aunque si quieres tomar el camino más directo, es imprescindible contar con ayuda de profesionales con experiencia propia que puedan guiarte y hacerte ver lo que realmente está pasando en tu relación, de donde vienen tus expectativas, el rol que te exiges a ti misma y a tu pareja para tener una “relación perfecta”.

Yo te recomiendo que cojas el camino más directo.

Si te interesa, te presento nuestro programa Cómo Volver a Enamorarte de tu Pareja, con el que en unas semanas aprenderás sobre tu inconsciente y cómo afecta a tu relación de pareja y darás los primeros pasos para crear de una vez la relación de pareja que deseas.

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Sobre Ane Yusta

¡Holaa! Soy Ane Yusta, emprendedora y apasionada de la sexualidad. Desde las primeras relaciones y experiencias sexuales, he pensado que tenía que haber algo más. Por eso, ahora me dedico a investigar ese "más" junto con mi pareja actual. Quiero contarte todo lo que hemos aprendido sobre sexualidad y vida en pareja para que tú también consigas la relación de pareja que deseas. ¿Me acompañas?