Descubre la sorprendente verdad acerca de la masturbación femenina

Como buen blog sobre sexualidad que se precie, no puede faltar un articulo que hable explícitamente y con cierta profundidad sobre la masturbación.

Hoy quiero hablar del gran mito de la masturbación femenina.

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​Cuando somos pequeños, el primer contacto que tenemos con la sexualidad es la mera exploración y descubrimiento de una parte del cuerpo que notamos un tanto diferente al resto. Me refiero a los genitales. Esta exploración puede ser considerada como un preludio de la masturbación, no estando claro cómo o cuándo se da el salto a la estimulación consciente e intencionada.

Aunque la masturbación sea algo muy común en los niños, en mi caso, no recuerdo haberlo hecho. Mirando hacia atrás, es como si mi coño no hubiera existido durante mi niñez, no recuerdo la forma que tenía, ni el momento en el que me empezó a salir vello o cuándo me bajó la regla por primera vez. Parecía que no era más que una simple salida para la orina. No sé si a ti te pasó lo mismo, pero para mí es como si todos esos recuerdos hubiesen desaparecido.

Ahora que soy adulta pienso que todo se debe a que en nuestra sociedad el sexo sigue siendo tabú y la masturbación uno de sus ejemplos. Es sorprendente que aun siendo algo que nos incitan a esconder estemos más bombardeados que nunca por estimulos sexuales: la publicidad comercial los usa continuamente, ya sea de ropa, de coches, de articulos deportivos o incluso de cepillos de dientes.

Vivimos en una sociedad hipersexualizada donde el sexo es tabú.

De pequeños somos como esponjas y, sin comerlo ni beberlo, aprendemos conductas por mero condicionamiento. De adultos, en muchas ocasiones no somos conscientes del condicionamiento que se nos ha inculcado y como consecuencia, los valores en torno a la sexualidad están muy arraigados dentro de nosotros.

Es muy común que cuando los padres ven a sus hijos masturbándose, quieran cortar esa conducta. Este tema lo tratamos en profundidad en el post articulo Qué hacer si mi hijo se masturba en público.

En el caso de las niñas, esto puede derivar a que de mayor, sin saber por qué, no les guste masturbarse o no se hayan masturbado nunca o incluso no tengan el recuerdo de haberlo hecho. Hay mujeres que tienen terror al orgasmo, cuando ni siquiera lo han experimentado por sí mismas. Para mí, claramente, esto es una muestra de la influencia de las creencias que hemos adquirido de pequeñas.

En el caso de los niños, suele ocurrir lo contrario, esa reprensión se traduce en ansiedad de hacer “lo prohibido”.

En mi colegio, los chicos de mi clase se masturbaban juntos, ¿por qué las chicas no lo hacíamos?

En mi caso, ni mis padres ni yo tenemos constancia de que me masturbase, pero repito, es mi caso particular. Quizá viera que a otro niño o niña les echaban la bronca por hacerlo en público y directamente mi cabeza categorizó esa acción como mala y nunca llegué a hacerlo.

Es un misterio.

Fue ya entrada en la adolescencia cuando en el instituto nos dieron varias clases de sexualidad y, por supuesto, nos hablaron de los órganos sexuales. Las chicas fuimos animadas a contemplar nuestros genitales con ayuda de un espejo.

Tampoco entonces senti la llamada de explorar esa parte de mi cuerpo.

No fue hasta un año o dos más tarde cuando me masturbé conscientemente.

En mi caso fue con un masajeador vibratorio que tenía. Sí, ese que servía para dar masajes en la espalda y hombros (o eso es lo que decían las instrucciones 🙂 ). Un día, sin pensarlo mucho probé a poner el masajeador ahí abajo y ¡qué descubrimiento!

Pero hay muchas otras maneras en las que una mujer puede descubrir la masturbación. Puede que desde pequeñita lo haya descubierto rozándose con un cojín al atraparlo con los muslos mientras jugaba o en un rato de descanso, en la ducha al lavarse o directamente con una exploración digital generada por una apetencia espontánea.

Cada mujer tiene una historia personal de cómo empezó a proporcionarse placer consciente e intencionadamente. Si te apetece, puedes contarme la tuya en la sección de comentarios.

El caso es que la masturbación femenina todavía no está tan aceptada como la masculina y las mujeres somos en cierta manera responsables de esto, por lo que depende de nosotras un posible cambio al respecto.

Los chicos solían hablar de cómo se masturbaban y de las técnicas y trucos que utilizaban, ¿por qué nosotras no compartiamos esta vital información con naturalidad?

Mientras los chicos intercambiaban sus descubrimientos con respecto al sexo, parece que las chicas seguían en el mundo de yupi. Quizá más de una se masturbara… pero ninguna rompía el hielo.

El problema es que de adultas, en muchos casos, tampoco superamos esa vergüenza y seguimos sin compartir las propias experiencias con otras mujeres.

¿Te imaginas ver una película que te ha encantado y no recomendarla a tus amigas?

Si has tenido una mala experiencia en una tienda o con una marca de ropa ¿no lo comentarías con tu familia y allegados?

Utilizamos el boca a boca para la mayoría de las áreas de nuestra vida, excepto para la sexualidad. Sea bueno o sea malo, la norma es que quede en privado.

No es un secreto que la masturbación masculina se trata con más naturalidad que la femenina.

No te sorprenderá saber que en algunas culturas el cunnilingus es considerado algo sucio o simplemente está aceptado que la mujer no se merece ese gesto, mientras que la felación está completamente normalizada. Además se acepta la masturbación masculina pero no la femenina: se entiende que el hombre tenga que hacerlo por pura necesidad fisiológica de eyacular pero no que una mujer necesite sentir y expresar su goce en soledad y privacidad. En general, no se entiende ni la sensualidad ni la sexualidad femenina

¡Ya es hora de cambiarlo chicas!

¡No sólo tenemos que hacerlo sino que también tenemos que contarlo!

En mi caso, desde el momento en el que empecé a masturbarme creo que he tenido una relación más sana con mi cuerpo. Me ha ayudado a aceptarme más y a conocer mejor mi sexualidad.

La masturbación es el aprendizaje previo para conocer el funcionamiento básico de los órganos sexuales a la hora de proporcionarnos placer y saber cómo sacar el máximo rendimiento en el campo de batalla. En pocas palabras, necesitas la masturbación para aprender a hacer el amor y poder guiar a tu pareja en el futuro.

De vez en cuando se hacen encuestas por Internet acerca de este tema, las cuales ayudan a los psicólogos a registrar y valorar las conductas sexuales en la población. Según los resultados de esas encuestas, cada vez más mujeres se masturban y además lo hacen regularmente.

Pero estos datos hay que cogerlos con pinza, o mejor dicho, valorarlos en contexto.

Me explico:

Por ejemplo, el mero dato de que el 89% de las mujeres se haya masturbado alguna vez en su vida no es relevante si no lo comparamos con la evolución en el tiempo. Además, si las mujeres no se comunican entre sí respecto de ese tema, la evolución hacia romper ese tabú seguirá siendo muy lenta.

Quizás habría que añadir a las encuestas preguntas sobre la intercomunicación femenina de conductas sexuales, en tertulias o charlas confidenciales, ya que este dato es el que nos va a decir con claridad si estamos superando ese tabú o no.

Así, en mi opinión, dos parámetros importantes a tener en cuenta para valorar la ruptura del tabú son masturbarse cuando realmente se necesite y hablar de ello con amigas y ¡por qué no con hombres también!

Yo me siento afortunada por haberme juntado con un grupo de amigas en el que hablamos de sexo de forma natural, siendo un tema recurrente y además, el que más nos entretiene.

Aun así, la realidad es que hay amigas de esas de toda la vida que nunca han tenido una conversación sobre sexualidad. Si no puedes confiar esta información a una amiga, ¿a quién se lo dirás?

A día de hoy todavía hay mujeres que me sorprenden diciéndome que no se han masturbado ni una vez en la vida, o que no lo hacen porque afirman que no les da placer.

Como buena samaritana, yo las animo a que lo hagan; recalco que es muy importante, muy placentero e imprescindible para autoconocerse. Y les cuento mi experiencia. A lo que muchas responden:

  • … no encuentro el momento para hacerlo
  • … yo prefiero que me lo haga mi novio
  • … no tengo tiempo
  • ... no me gusta

Hay muchas excusas que puedes ponerte, pero ninguna de ellas justifica no haberse proporcionado ni una vez un orgasmo.

No me puedo imaginar la situación de estar sin compañero sexual y además no masturbarme, ¿tú podrías?

Pero aún teniendo pareja, ¿por qué no encontrar ese momento de intimidad contigo misma para conocerte mejor?

No siempre va a estar tu pareja para satisfacerte. Quizá vayas a algún viaje o te apetezca desahogarse en un momento en el que él no esté o no le apetezca.

Además de la satisfacción inmediata, la masturbación sirve para estimular la energía sexual y empezar a tratar la anorgasmia.

Si ni tú misma sabes cómo llegar al orgasmo, ¿cómo lo va a saber tu pareja? Puede que sí sepa, pero necesita que tú te des permiso para sentir. Si antes no lo has hecho tú sola, es difícil que en compañía culmines la experiencia.

Me gustaría hablar contigo y conocer tu historia.

¿Me lo cuentas en los comentarios?

Creo que sería muy enriquecedor interactuar entre todos para hablar de cómo vivimos de jóvenes la masturbación… o no tan jóvenes.

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Sobre Ane Yusta

¡Holaa! Soy Ane Yusta, emprendedora y apasionada de la sexualidad. Desde las primeras relaciones y experiencias sexuales, he pensado que tenía que haber algo más. Por eso, ahora me dedico a investigar ese "más" junto con mi pareja actual. Quiero contarte todo lo que hemos aprendido sobre sexualidad y vida en pareja para que tú también consigas la relación de pareja que deseas. ¿Me acompañas?