falta de cariño en la pareja

S.O.S. Falta de cariño: mi pareja ya no me da cariño

– ¿Qué te pasa?

-Me siento falta de cariño…

Cuando tu pareja deja de ser cariñoso contigo, una sonora alarma roja se enciende en tu cabeza. SOS. SOS. Estás pidiendo cariño a gritos, ¿quieres saber por qué tu pareja ni se entera? Sigue leyendo, que yo sí he escuchado tu llamada de emergencia.

Cuando tu pareja deja de ser cariñoso contigo, una sonora alarma roja se enciende en tu cabeza. SOS. SOS. Estás pidiendo cariño a gritos, ¿quieres saber por qué tu novio ni se entera? Sigue leyendo, que yo sí he escuchado tu llamada de emergencia.

​Una de las cosas que más nos preocupa a las mujeres y que sin duda es una señal de que algo no va bien en la relación de pareja es cuando nuestro novio ya no se muestra tan cariñoso como antes.

Esa carencia afectiva, es algo que ocurre muy a menudo a medida que la relación de pareja avanza.

Pero no siempre tiene que ser algo malo: Una vez que termina la fase de enamoramiento (que suele durar de uno a dos años), das por hecho los sentimientos hacia tu pareja y lo que él siente por ti y no​ necesitas ​mostrarlo tan a menudo.

​​Cuando lo anterior no es tu caso y ​se debe a un cambio repentino en vuestra relación, tú sientes que se ha distanciado física y emocionalmente de ti.

Algo está pasando.

Veamos los síntomas más recurrentes:

​Falta de cariño síntomas

  • Tu pareja está más distante, menos expresiva, fría sonríe menos.
  • ​Se vuelve más desconsiderado ​hacia ti.
  • ​Tiende a estar más alejado de ti. Reduce actividades  que en el pasado compartíais juntos.
  • Te sientes desesperada por llamar su atención. Utilizas la comida y los postres ​dulces para intentar acercarte a él.
  • Sientes que ha perdido deseo sexual. Ya no tiene tantas ganas de hacer el amor.
  • Ha perdido el gusto por hacerte sorpresas y regalos.
  • Duerme más alejado de ti.

​Quizás hayas hablado con personas cercanas de cómo solucionar la falta de cariño y te has dado cuenta que muchas mujeres se quejan de lo mismo, de que “mi pareja ya no me da cariño”. A pesar de que creas que esto que os está pasando es normal y les pasa a todas las parejas, a tí te gustaría que no fuera así, ¿verdad?

​Aun en el caso de que no te consideres una persona mimosa o cariñosa, necesitas sentir esa cercanía para seguir avanzando en la relación, y a medida que las muestras de cariño se reducen, sientes que la conexión se marchita inevitablemente…

​Causas falta de cariño

​​Hoy me voy a centrar en las expectativas frustradas, en decir lo contrario de lo que en realidad queremos, en aprender a expresar lo que realmente queremos y a no dejarnos llevar por el orgullo.

A veces estas cosas son las que motivan ese distanciamiento. Si crees que en tu caso es algo más grave como conflictos no resueltos, pérdida de deseo sexual u otros te recomiendo leer estos post:

La expectativas hacen que te sientas frustrada cuando algo es distinto a lo que esperabas.

​​Si ahora sientes  falta de cariño y que tu pareja te da menos cariño que antes, es porque antes te daba más, e inevitablemente haces una comparación, ¡no compares!.

Es normal que los primeros años haya más muestras de cariño y a medida que la relación avanza se reducen aunque sigue habiendo amor.

Digamos que llegado a a este momento es normal que uno de los dos ya no sienta tanto deseo de expresar el amor a cada instante pero sabe que la persona que ama está ahí, ya no necesita estar encima todo el día… ​

Generalmente uno de los dos suele cambiar antes y al principio ​al que todavía no ha cambiado le puede desconcertar. Si este es tu caso, y aún sabiendo lo anterior crees que sientes esa carencia afectiva, te recomiendo que lo expreses.

De lo contrario, seguirás experimentando expectativas frustradas ​que te irán molestando y las anotarás inconscientemente. ​

Puede ser algo muy sutil, por ejemplo que se olvide de darte un beso cuando os despedís a la mañana, o daros un abrazo antes de dormir.

Entonces, como él no te ha dado lo que tu querías, te enfadas con él.

Pero, ¿tú le has besado?

¿Has hecho el intento de acercarte a él?

No.

Lo que a ti te gustaría es que sea él el que dé el primer paso y se acerque a ti, ¿verdad?

​Aaaamiga, sé muy bien lo que te pasa.

No quieres dar tu brazo a torcer, porque tienes la sensación de ceder muchas veces en el amor. Y no sabes por qué, pero ​prefieres pensar en cómo hacer que se acerque a mi sin yo hacerlo…

Por eso, aunque deseas mimitos, no sólo no te acercas a tu pareja, si no que incluso te distancias más.

¿Por qué actúas de una forma cuando lo que quieres conseguir es lo contrario?

¿Por qué dices “nada” cuando te pasa algo? ¿Por qué dices no cuando en realidad quieres decir sí?

Que las mujeres somos contradictorias es de dominio público… y por mucho que nos esforcemos en desmentirlo ante los hombres, entre nosotras no nos vamos engañar.

Hay veces que actuamos contrariamente a lo que deseamos.

​Me acuerdo una vez que estaba enfadadísima con mi novio, lanzándole miradas que podrían competir con las de Cíclope de X-men. Me salía humo por las orejas, por los ojos y por la boca.

Y ¿sabes qué?

En verdad yo no quería estar enfadada con él.

Entonces, ¿por qué actué como si quisiera tenerlo a kilómetros?

Esto es lo que quise comprender yo.

​Me volví consciente de cómo instintivamente actuamos las mujeres.

Es de vital importancia entender cómo actúa la psicología masculina y cómo actúa la femenina, ya que esto explica muchos de los conflictos que surgen en las relaciones de pareja.

Centrémonos en lo práctico:

Las mujeres queremos sentirnos queridas y amadas, y cuando estamos enfadadas y echando pestes, el mejor remedio para “aplacarnos” es el amor de la pareja.

Quieres sentir que te quieren hasta cuando estás enfadada. E inconscientemente, pones a prueba a tu chico.

Te alejas para saber si de verdad te quiere como para ir a por ti en esas circunstancias.

¡Atentos hombres! Haz el siguiente experimento: cuando tu mujer esté enfadada, en vez de largarte a esperar que pase el temporal, ámala como se merece. Abrázala hasta que se funda en tus brazos y hasta que acepte tu amor. Verás que el enfado se va al instante, o al de muy pocos segundos de recibir ese amor incondicional por tu parte.

¡Atentos hombres! Haz el siguiente experimento: cuando tu mujer esté enfadada, en vez de lárgate a esperar que pase el temporal, ámala como se merece. Abrázala hasta que se funda en tus brazos y hasta que acepte tu amor. Verás que el enfado se va al instante, o al de muy pocos segundos de recibir ese amor incondicional por tu parte.

Hacer esto NO significa que ella sea la buena y tú el malo o viceversa. Significa demostrar emocionalmente que los dos os queréis . Que renunciáis (los dos) a llevar la razón por vuestra parte ​y sabéis cuando ceder en un conflicto.

Esto tampoco significa que él tenga que ceder siempre ni que la clave sea hacerse la víctima. Si él siente que abusas en este estado, provocarás que cada vez esté menos dispuesto a ceder por amor la parte que le corresponda.

Y a menos que le pases este articulo a tu novio, y se entere de este instinto natural de la psicología femenina, seguirá actuando igual: dejando espacio de por medio e intentando solucionar todo desde lo racional.

Tienes que saber que este mecanismo de la psicología femenina en el que pones a prueba a tu hombre es completamente inconsciente. Esto significa que de buenas a primeras no te das cuenta de cuando se activa.

Entonces, ¿qué puedes hacer tú en esa situación?

Lo primero es ser consciente de ello. Leyendo este articulo, te has dado cuenta de lo que te pasa.

Lo segundo es actuar.

​Quieres lo contrario de lo que estás pidiendo y tu novio no se entera

Cuando te des cuenta de que en realidad quieres lo contrario a lo que estás pidiendo y tu novio no se entera, pídele lo que quieras con sinceridad.

Pedir lo que realmente quieres es todo un reto, porque te tienes que conocer muy bien a ti misma.

Partimos de la base de que no eres consciente de que algunas veces actúas contrariamente a lo que te gustaría conseguir, por lo que conocer esta faceta de ti misma es más complicado.

¿De verdad me estás diciendo que cuando estoy enfadada lo único que necesito son unos mimos para calmarme?

La primera vez que lo escuché, me negué en rotundo ante esta posibilidad.

Además, yo soy una persona de temperamento fuerte, y no pensaba que eso funcionara en mi caso concreto.

¿Aplacar a la bestia con palabras bonitas?

JA.

Pero más adelante, con esta información en mente, empecé a observarme a mí misma:

Cuando estaba enfadada con mi novio, sentía rabia por mi pareja me sentia irritada. Rabiosa. Con ganas de pelea.

En un principio ni de coña me planteaba ser yo la que me acercara para solucionar el problema.

Pero esto cambió.

Poco a poco fui reconociendo lo que de verdad quería en cada momento, sobre todo cuando estaba enfadada.

Me encontré la siguiente tesitura: estaba enfadada, pero no quería estarlo. Aun así, había algo dentro de mí que no me permitia dar el primer paso para hacer las paces.

Entonces entendí que el que estaba enfadado realmente era mi Ego (una parte de mi) y que era el Ego el que no me permitia dar ese primer paso.

Cuando me daba cuenta de esto, me forzaba a tomar acción, y así empecé a dejar a mi Ego a un lado. En vez de seguir enfadada, me acercaba a mi novio para solucionar el problema.

A raíz de practicarlo (y no te lo niego, me costó bastante) en este caso concreto, cada vez me costaba menos saber lo que quería en cada momento de mi vida.

Empecé a ser más sincera conmigo misma. 

Si quería estar bien con mi pareja, no sería por mi culpa que siguiéramos de morros.

Si quería que me diera un beso, se lo pedía. O se lo daba yo directamente.

¿Un masaje? Le traía el aceite y ponía una toalla en la cama, y me tumbaba, para que no hubiese dudas de lo que quería.

Empecé a reconocer lo que yo realmente quería y a diferenciarlo con respecto a a lo que mi Ego quería.

Paulatinamente fui abriéndome más a mi pareja, reconocía mis necesidades, tanto de dar como de recibir cariño.

Y me sorprendió descubrir que a medida que pedía más cariño, también tenía más ganas de darlo.

Así me converti en una mujer mucho más cariñosa, y descubrí una faceta que hasta ese momento nunca sospeché que estaba dentro de mí.

Lo que me permitió sacar a la luz esta nueva faceta fue abrirme por completo a mi pareja.

¿Quien mejor que la persona a la que más quieres?

Esperar que tu pareja adivine lo que quieres y necesitas en cada momento es un deseo irreal y que te traerá muchos dolores de cabeza.

Dejar de lado el pensamiento de “mi pareja no cumple mis expectativas” y enfocarte en pedir lo que realmente quieres. ​

Si no dices lo que quieres, es muy probable que tu pareja no haga lo que quieras, ya que por mucho tiempo que paséis juntos y os conozcáis íntimamente, seguís siendo personas distintas.

Habéis tenido experiencias distintas, valores, formas de actuar diferentes… Procesáis el mundo con filtros distintos, por lo que es inevitable que actuáis de forma distinta.

Y aquí es donde tú puedes hacer un cambio para remediar esta situación.

​Cómo pedir más atención a tu pareja

¿Que no sientes que tu novio te da suficiente cariño?

Pídeselo.

Es lo más sencillo. Pero a la vez complicado.

Nos han enseñado que pedir cariño está mal, porque nos hace parecer desesperados, o pedigüeños. Además, pedirlo te hace ver que tienes esa carencia, y no quieres reconocer que te falta cariño.

También puedes hacerte la dura (igual que yo al principio) y decir que no lo necesitas, pero en tu fuero interno sabes que sí.

Por eso, lo más importante es que hagas un esfuerzo, seas sincera contigo misma y pidas a tu pareja lo que realmente quieres.

Sé egoísta.

Hazlo por ti, ya que vas a ser la principal beneficiada.

Además, a él le resultará más sencillo, ya que no tendrá que estar adivinando el significado de todas las señales que le mandas.

Ahora, ya sabes cuáles son algunas razones por las que sientes falta de cariño en tu relación de pareja.

Y has aprendido que el primer paso para solucionar este problema es reconocer lo que está pasando.

Ahora, presta atención en tu día a día, en aquellas situaciones en las que sientes la falta de cariño y haz lo necesario para cambiar tu actitud y empieza a pedir lo que realmente quieres.

Haciendo el simple ejercicio de pedir lo que realmente quieres, tienes el poder para cambiar tu situación actual.

Y verás que cuando tu cambies, inevitablemente tu relación de pareja también cambiará.

Cuéntame en los comentarios una situación específica en la que tu pareja ya no te da cariño y te haré una propuesta de una acción que puedas llevar a cabo fácilmente para remediarlo.

Hacer esto NO significa que ella sea la buena y tú el malo o viceversa. Significa demostrar emocionalmente que los os queréis. Que renunciáis a llevar la razón por vuestra parte y queréis buscar un punto medio.

Y al menos que le pases este articulo a tu novio, y se entere de esta faceta de la psicología femenina, seguirá actuando igual: dejando espacio de por medio e intentando solucionar todo desde lo racional.

Tienes que saber que este mecanismo de la psicología femenina en el que pones a prueba a tu hombre es completamente inconsciente. Esto significa que de buenas a primeras no te das cuenta de cuando se activa.

Entonces, ¿qué puedes hacer tú en esa situación?

Lo primero es ser consciente de ello. Leyendo este articulo, te has dado cuenta de lo que te pasa.

Lo segundo es actuar.

Cuando te des cuenta de que en realidad quieres lo contrario a lo que estás pidiendo y tu novio no se entera, pídele lo que quieras con sinceridad.

Pedir lo que realmente quieres es todo un reto, porque te tienes que conocer muy bien a ti misma.

Y esto supone un reto, ya que partimos de la base de que no eres consciente de que algunas veces actúas contrariamente a lo que te gustaría conseguir.

¿De verdad me estás diciendo que cuando estoy enfadada lo único que necesito son unos mimos para calmarme?

La primera vez que lo escuché, me negué en rotundo ante esta posibilidad.

Además, yo soy una persona de temperamento fuerte, y no pensaba que eso funcionara en mi caso concreto.

¿Aplacar a la bestia con palabras bonitas?

JA.

Pero más adelante, con esta información en mente, empecé a observarme a mí misma:

Cuando estaba enfadada con mi novio, me sentia irritada. Rabiosa. Con ganas de pelea.

En un principio ni de coña me planteaba ser yo la que me acercara para solucionar el problema.

Pero esto cambió.

Poco a poco fui reconociendo lo que de verdad quería en cada momento, sobre todo cuando estaba enfadada.

Me encontré la siguiente tesitura: estaba enfadada, pero no quería estarlo. Aun así, había algo dentro de mí que no me permitia dar el primer paso para hacer las paces.

Entonces entendí que el que estaba enfadado realmente era mi Ego (y no yo) y que era el Ego el que no me permitia dar ese primer paso.

Cuando me daba cuenta de esto, me forzaba a tomar acción, y así empecé a dejar a mi Ego a un lado. En vez de seguir enfadada, me acercaba a mi novio para solucionar el problema.

A raíz de practicarlo (y no te lo niego, me costó bastante) en este caso concreto, cada vez me costaba menos saber lo que quería en cada momento.

Si quería estar bien con mi pareja, no sería por mi culpa que siguiéramos de morros.

Si quería que me diera un beso, se lo pedía. O se lo daba yo directamente.

¿Un masaje? Le traía el aceite y ponía una toalla en la cama, y me tumbaba, para que no hubiese dudas de lo que quería.

Empecé a reconocer lo que yo realmente quería y a diferenciarlo con respecto a a lo que mi Ego quería.

Paulatinamente fui abriéndome más a mi pareja, reconocía mis necesidades, tanto de dar como de recibir cariño.

Y me sorprendió descubrir que a medida que pedía más cariño, también tenía más ganas de darlo.

Así me converti en una mujer mucho más cariñosa, y descubrí una faceta que hasta ese momento nunca sospeché que estaba dentro de mí.

Lo que me permitió sacar a la luz esta nueva faceta fue abrirme por completo a mi pareja.

¿Quien mejor que la persona a la que más quieres?

Esperar que tu pareja adivine lo que quieres y necesitas en cada momento es un deseo irreal y que te traerá muchos dolores de cabeza.

Son expectativas falsas que no te ayudarán en nada.

Si no dices lo que quieres, es muy probable que tu pareja no haga lo que quieras, ya que por mucho tiempo que paséis juntos, sois personas distintas.

Habéis tenido experiencias distintas, valores, formas de actuar diferentes… Procesáis el mundo con filtros distintos, por lo que es inevitable que actuáis de forma distinta.

Y aquí es donde tú puedes hacer un cambio para remediar esta situación.

¿Que no sientes que tu novio te da suficiente cariño?

Pídeselo.

Es lo más sencillo. Pero a la vez complicado.

Nos han enseñado que pedir cariño está mal, porque nos hace parecer desesperados, o pedigüeños. Además, pedirlo te hace ver que tienes esa carencia, y no quieres reconocer que te falta cariño.

También puedes hacerte la dura (igual que yo al principio) y decir que no lo necesitas, pero en tu fuero interno sabes que sí.

Por eso, lo más importante es que hagas un esfuerzo, seas sincera contigo misma y pidas a tu pareja lo que realmente quieres.

Se egoísta.

Hazlo por ti, ya que vas a ser la principal beneficiada.

Además, él le resultará más sencillo, ya que no tendrá que estar adivinando el significado de todas las señales que le mandas.

Ahora, ya sabes cuáles son algunas razones por las que sientes falta de cariño en tu relación de pareja.

Y has aprendido que el primer paso para solucionar este problema es reconocer lo que está pasando.

Ahora, presta atención en tu día a día, en aquellas situaciones en las que sientes la falta de cariño y haz lo necesario para cambiar tu actitud y empieza a pedir lo que realmente quieres.

Haciendo el simple ejercicio de pedir lo que realmente quieres, tienes el poder para cambiar tu situación actual.

Y verás que cuando tu cambies, inevitablemente tu relación de pareja también cambiará.

Cuéntame en los comentarios una situación específica en la que tu pareja ya no te da cariño y te haré una propuesta de una acción que puedas llevar a cabo fácilmente para remediarlo.

S.O.S. Falta de cariño: mi pareja ya no me da cariño
5 (100%) 2 votes

Sobre Ane Yusta

¡Holaa! Soy Ane Yusta, emprendedora y apasionada de la sexualidad. Desde las primeras relaciones y experiencias sexuales, he pensado que tenía que haber algo más. Por eso, ahora me dedico a investigar ese "más" junto con mi pareja actual. Quiero contarte todo lo que hemos aprendido sobre sexualidad y vida en pareja para que tú también consigas la relación de pareja que deseas. ¿Me acompañas?