Sexualidad y vida en pareja: aprende la asignatura que nunca te enseñaron

¿Qué sé sobre el sexo? ¿Habré sentido de verdad lo que otras llaman orgasmo?

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​Estas son algunas de las preguntas que me hacía a medida que experimentaba y avanzaba en mis conocimientos sexuales. La ausencia de respuestas dejaba patente que me quedaba mucho por aprender y, paradójicamente, muchas de las respuestas, que a veces llegaban, evidenciaban aún más esa terrible carencia, bien porque no me acababan de convencer, bien porque me abrían otra puerta a otro campo desconocido, inexplorado.

No sé si es tu caso, pero mi educación sexual no fue la más adecuada en sus inicios: sexología en el instituto, lo que comentaba con los amigos y amigas, lo que escuchaba de conocidos mayores que yo, quizá alguna charla de los padres, la inacabable y confusa fuente de información de Internet...

Mirando hacia atrás, lo que me sorprende es que la educación que nos dieron se resumía a métodos anticonceptivos y enfermedades que podríamos contraer con las prácticas sexuales. A mí nadie me enseñó a besar, a acariciar a la persona deseada, a hacer buen sexo oral o a hacer el amor.

No estoy diciendo que debería haber recibido unas clases especiales, pero sí que al menos hubiera podido oír de sexo con la misma naturalidad que oía de fútbol, de cocina, de pintura, de productos de limpieza o de música popular.

¿Pero no se supone que lo tiene que aprender cada uno con la práctica?

Obviamente, la práctica ayuda a mejorar, pero como en otras asignaturas de la vida, contrariamente a lo que podría parecer, hay mucho que estudiar y como en todo, es sensato aprovechar la experiencia de los demás.

En algunas civilizaciones antiguas, como la ciudad tántrica de Hüyük ( 7.500 a.c) se practicaba un exquisito culto a lo femenino y la mujer tenía un papel muy importante en la sociedad.

Allá por el año 204 a.C., la nobleza china poseía unos conocimientos de sexualidad altisimos y eran valorados de una manera especial y exquisita, lo cual contrasta con la actualidad. La satisfacción femenina era objeto de estudio y objetivo imprescindible en una relación. El hombre podía gozar de múltiples orgasmos sin eyacular y se buscaba la armonía entre las partes (hombre y mujer) y fortalecer la salud.

Al conjunto de técnicas y aptitudes amatorias lo llamaron el tao del amor.

Tenemos constancia de que entre los años 240-550 a.C. se escribió en la India el kamasutra, conocido libro de sexualidad (y acrobacias, según algunos). La sexualidad, el erotismo y la convivencia eran asignaturas básicas muy respetadas y su estudio era algo serio y tenía una amplia difusión.

Mujeres y hombres se preparaban durante años para su primera relación, la cual era un rito de iniciación muy importante. ¡Ojalá hubiera tenido yo esa preparación!

A día de hoy, a pesar del hipersexualismo en algunos campos, como la moda, la música pop, etc, la sexualidad se toma como algo marginal o secundario, pero sobre todo tabú y me duele que, aun siendo todo un arte para disfrutar y ser felices, por desconocimiento y moralismos, hagamos de mala manera y sin otorgarle todo el tiempo que requiere lo que debería ser un tema tan importante como la nutrición, el descanso, el ejercicio o la preparación de nuestra carrera profesional.

¡Seguro que recuerdas la primera vez que hiciste el amor!

¿Sabías exáctamente lo que tenías que hacer?

Apuesto a que no fue la experiencia más satisfactoria de tu vida. Si tu primera relación fue con una persona experimentada y dispuesta a enseñar con paciencia la cosa cambia, pero si fue con alguien tan inexperto como tú, puede que no lo recuerdes con mucho cariño. Seguramente estarías con nervios, sin mucha preparación y con presión por no quedar mal.

De cualquier manera, seguro que con el tiempo has ido descubriendo nuevos trucos, técnicas y matices a la hora de practicar, gracias a lo cual te has convertido en mejor amante. También con el tiempo habrás tenido distintos compañeros sexuales más o menos hábiles, expertos o sensibles, mejores maestros o mejores alumnos.

¿Sabías que...?

el 60% de las mujeres finge el orgasmo para no decepcionar a su pareja (Cosmopolitan)

pero según el informe Kinsey, solamente un tercio de las mujeres alcanza el orgasmo

en Japón el 40% de los jóvenes es virgen (Diario El Mundo)

Estos datos dejan ver que las actitudes aparentemente liberales de la actualidad no se están traduciendo en mayor felicidad ni satisfacción sexual y quizás sea el momento de mirar atrás y buscar soluciones en otras épocas donde las cotas de salud, felicidad y satisfacción general en la vida eran más elevadas.

Volviendo a mí, desde que empecé a experimentar con mi sexualidad, he tenido varias parejas. Con cada nueva experiencia he ido aprendiendo más acerca del sexo. Siempre he disfrutado del sexo y además me jactaba de ser una persona abierta y dispuesta a probar; no tenía ningún problema en hablar de sexualidad con mis amigos y amigas; de hecho, es un tema recurrente cuando nos juntamos.

Aún así, sentia que no estaba completamente satisfecha en el sexo y sentia que algo faltaba en mis relaciones:

¿Es esto todo lo que el sexo tiene para ofrecerme?

Casi resignada a aceptar que no había nada más, surgió algo que me hizo recuperar la esperanza de progreso: conocí a alguien diferente, mi pareja actual y como ambos éramos muy abiertos en este tema, inmediatamente supimos que teníamos que hacer algo al respecto.

Ambos buscábamos algo diferente, queríamos experimentar más allá de lo que lo habíamos hecho hasta ahora, descubrir una manera nueva de vivir la sexualidad y nuestra relación de pareja. Queríamos forjar una relación que nos satisficiera en todos los sentidos.

Fácil, ¿verdad?

En la actualidad, quedan pocos de los miles de textos, libros y manuscritos con bellas ilustraciones que se elaboraron y que desvelaban los secretos sexuales. La mayoría fue quemada, fruto del delirio de diferentes corrientes políticas o religiosas. Algunos de esos textos sí están a nuestro alcance, pero muchos están incompletos, con información no suficientemente precisa.

Por este motivo, nos encomendamos la tarea de recopilar, practicar y redescubrir los secretos sexuales que se han ido transmitiendo de generación en generación y que tanto necesitamos en estos días.

Además, contamos con la ayuda de un amigo psicólogo, que nos ha ido guiando durante todo el proceso y con el que hemos ido contrastando todo lo que íbamos descubriendo.

Mediante la práctica continuada, podemos afirmar que día a día aprendemos nuevas técnicas y mejorando las ya adquiridas.

Hemos superado traumas o bloqueos del pasado relacionados con otras relaciones que hemos tenido o con la propia educación y ambiente, desfavorables.

Nuestra conexión es más intensa mientras hacemos el amor y en el día a día, lo cual redunda en satisfacción creciente para ambos en lo cotidiano.

¡Y esto es exactamente lo que queremos enseñarte en Escuela de Pareja!

Cuanto más aprendíamos, más claro teníamos que era algo que queríamos y debíamos compartir con otras parejas. No podíamos dejar que estos conocimientos se perdieran otra vez, por lo que decidimos crear un espacio donde puedas:

1.- valerte de nuestra experiencia para mejorar tu relación;

2.- conseguir una vida más plena y feliz;

3.- progresar con asistencia y facilidad.

Te lo iremos revelando en los próximos articulos, guías y con contenido exclusivo (información que sólo compartiremos con nuestros suscriptores) a través de nuestra newsletter.

Si quieres saber todo lo que hemos aprendido y ponerlo en práctica desde el día uno, ¡este es tu sitio!

¡Bienvenid@!

Ahora, me gustaría que me cuentes en la sección de comentarios, cuáles son los obstáculos o retos que se te plantean en tu relación de pareja, para saber así cómo ayudarte mejor.


Sexualidad y vida en pareja: aprende la asignatura que nunca te enseñaron
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2 comentarios en “<thrive_headline click tho-post-746 tho-test-4>Sexualidad y vida en pareja: aprende la asignatura que nunca te enseñaron</thrive_headline>”

  1. Hola chicos!
    Veréis, el punto en el que me encuentro es un poco confuso.
    Soy un hombre de 42 años. Mi pareja es algo mayor que yo, y tanto ella como yo, no tenemos problemas en hablar de sexo, «casi» ni tenemos problemas, solo algo de vergüenza, que solventamos con unas risas.
    Mi problema, es que no creo que satisfaga completamente a mi pareja.
    He tenido más relaciones en el pasado, y la verdad, es que las veces que hacíamos el amor, normalmente, solían ser más larga y con varias penetraciones.
    Ahora con ella, y es la persona que más quiero. La cosa no es así.
    Ella, llega al orgasmo, en todos nuestros encuentros, pero a mí me da la sensación , de que no lo estoy haciendo bien y que la situación empieza a ser forzada.
    Para mí, se ha transformado en una inseguridad, hay veces que yo me voy notes que ella y trato por todos los medios, seguir hasta que ella «acabe» ¿y luego de eso…..? Pues la verdad que nada… normalmente ni seguimos, y yo mismo, ya no soy capaz de encontrar esa chispa, ese deseo.
    La verdad es que creo que tengo un poco de obsesión por qué ella llegue al orgasmo y eso hace que últimamente, yo esté completamente pendiente de conseguir no aflojarme antes de ese momento, y eso me provoca nerviosismo.
    Los «preliminares», también han dejado de ser un juego cómplice, son algo más fríos y noto o me da la sensación de que ella no los vive como antes.
    En fin chicos, esa es mi experiencia en resumidas cuentas !
    Muchas gracias!

    1. ¡Hola Roberto!

      Gracias por tu mensaje. En mi opinión, que la mujer llegue al orgasmo no debería ser ninguna carga ni obligación por parte del hombre. Por mucho que colabores para que ella disfrute y alcance el orgasmo, ella también debe de poner por su parte y el 80% es trabajo suyo.

      Entiendo que este tema te preocupe porque al final todos sentimos mucho amor por nuestra pareja y la verdadera dificultad reside en aumentar el deseo al igual que se aumenta el amor. Por experiencia, lo que suele ocurrir con el sexo convencional es que el amor aumenta y el deseo cae en picado. Obviamente esto tiene soluciones si replanteamos la forma de hacer el amor.

      Respecto a las inseguridades, A mí con Ane también me pasó lo mismo, al final dudas de tu capacidad de seducción. Todo esto tiene solución cuando en primer lugar comprendas por qué el sexo convencional conlleva a una pérdida de deseo sexual a largo plazo.

      UN gran abrazo

      Asier

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